Visita a La Sarga y al Museo Arqueológico de Alcoy

disfrutamos de una mañana arqueológica visitando dos lugares que testimonian la importancia de restos históricos en la provincia de Alicante.

En primer lugar nos dirigimos a La Sarga, yacimiento de arte rupestre postpaleolítico ubicado en la margen derecha de la Cova Foradada en el término de Alcoy.

En los abrigos de La Sarga se encuentran representados tres de los horizontes artísticos prehistóricos de la fachada oriental de la península ibérica, claramente identificables por su color, tipo de ejecución y temática. Los tres utilizan tierras de tonalidades rojizas, convertidas en polvo y mezcladas con algún producto orgánico desconocido para fijarla en las paredes, mediante pinceles hechos con plumas de aves, pelos, fibras vegetales machacadas o con los dedos.

La Sarga es un santuario, el más completo de cuantos existen en nuestras tierras. No se utilizó como vivienda. En sus paredes varias generaciones de agricultores y ganaderos dejaron testimonios de sus creencias. Se reunían en estos abrigos para celebrar ceremonias religiosas, intercambiar conocimientos, establecer alianzas matrimoniales y, posiblemente, realizar ceremonias de iniciación de índole mistérica.

En ellos encontramos una secuencia cronológica de las diferentes manifestaciones pictóricas que se desarrollaron en la prehistoria reciente valenciana entre el V y el II milenio AC.

Encontramos:

  • El Arte Macroesquemático. Neolítico antiguo, hace siete mil años.

Pinturas de color rojo oscuro y motivos de grueso trazado. Destacan el “brujo” y el “orante”.

  • El Arte Levantino. Neolítico.

Trazos perfilados y precisos, con relleno interior de los cuerpos. Destaca un grupo de ciervos heridos con flechas (pintados sobre figuras antropomorfas del arte macroesquemático) y dos árboles rodeados por varias figuras humanas.

  • El Arte Esquemático. Del Neolítico hasta la Edad de los Metales.

Simplicidad de las representaciones humanas y de animales y presencia de motivos geométricos. Trazos irregulares de bordes poco precisos. Destacan un cáprido, un ramiforme y un posible ídolo.

Tuvimos un magnífico guía y sus explicaciones contribuyeron a que descubriéramos ejemplares del Arte Rupestre que son una joya para la comprensión de la vida humana y animal en tiempos tan remotos. En diciembre de 1998 la UNESCO declaró el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo como Patrimonio de la Humanidad.

Luego nos dirigimos al centro histórico de Alcoy, donde visitamos el Museo Arqueológico Camilo Visedo Moltó, que se sitúa en un edificio de estilo gótico valenciano y renacentista. La visita fue larga y exhaustiva a la vez que amena, ya que contamos con las explicaciones de un guía entregado y entusiasta que nos acompañó con interesantes explicaciones. Pudimos contemplar innumerables manifestaciones del arte de Alcoy y alrededores.

En el Museo hay unas salas dedicadas a la Prehistoria, donde pudimos ver cerámica y utensilios de los tiempos más antiguos del poblamiento de Alcoy. Aquí destacaremos un cráneo trepanado (muestra de la cirugía en la Prehistoria) así como tres ídolos oculados grabados sobre huesos de animales.

En la sala íbero-romana se expone la reproducción de varios enterramientos antiguos. Una de las muestras más importantes es el Vaso de los Guerreros, una de las mejores cerámicas de la cultura ibérica.

El símbolo del Museo es el extraño exvoto de La Diosa Madre. Junto a La Diosa Madre se exponen otros exvotos ibéricos. También destacan La Dama y El Toro de Benimassot y la estela del Domador de Caballos. Muy interesante es la colección de armamento ibérico: lanzas, puntas de lanza, escudos, falcatas y otros útiles de guerra.

Como muestras del Neolítico entre otras pudimos observar distintas herramientas y útiles correspondientes al Neolítico, que constituyen el registro arqueológico de las cuevas y poblados donde se instalaron los campesinos: azadas y hachas de piedra pulida para las labores agrícolas, la hoz armada con hojas de sílex cortantes para la siega del trigo y la cebada, cucharas y punzones de hueso extraídos principalmente de los restos de las ovejas.

El Museo encierra gran riqueza de restos dispuestos con magnifico orden, expuestos en vitrinas acristaladas, parte de los cuales quedan pendientes para una futura ocasión.

Las dos visitas mencionadas nos aportaron abundante conocimiento sobre la vida y costumbres de los habitantes de Alcoy y alrededores a lo largo de la Historia.

Terminamos comiendo tranquilamente en un parque frondoso y de apacible belleza del centro de la ciudad.

Excursión muy gratificante que os recomendamos.

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