Presentación de instrumentos en el laboratorio de música

David Sánchez, nuestro invitado especial en el Laboratorio de Música, además de músico autodidacta y multinstrumentista, también hace sus pinitos como luthier y así lo demostró en el magnífico taller que ha impartido.

Primero, se presentaron los instrumentos: el kantele, un instrumento de cuerda pulsada originario de Finlandia con un sonido limpio y dulce. El rabel, algo más conocido, instrumento pastoril que se fue modernizando hasta convertirse en el ya más famoso violín y que también se usó mucho en la Edad Media. Prueba de ello es el pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela en el que aparece tallado en piedra. Solía ser un instrumento que acompañaba en los cantos. Un par de tarrañuelas cuyo sonido en nada tienen que envidiar a las famosas castañuelas, a pesar de su forma rudimentaria y que se requiera algo de maña y mucha práctica para que suenen bien. Y por último los whistles, flautas de distintos tamaños usadas a menudo para música folclórica.

Lo que sin duda causó sensación fue el aprender cómo con tan sólo dos cucharas se pueden hacer ritmos tan variados. Eso prueba que, sin tanta sofisticación ni recursos como hay hoy en día, nuestros antepasados también se lo pasaban bien y para ello empleaban todo su ingenio con resultados bastante creativos.

Hubo cantos acompañando al rabel en los que todos participaron repitiendo una letra de temática pastoril. Y un cierre de jotas y jigas. Como conclusión nos quedamos con que hay que mantener viva la tradición, volver a los orígenes donde la música la hacía la gente y era para la gente. Donde la música era un vínculo de unión entre las personas y no un mero entretenimiento y donde todo el mundo, supiera más o menos podía participar de ella. Todos llevamos dentro algo de música, no seamos meros espectadores.

Comments are closed.