Primeras olimpiadas internacionales del voluntariado

La Escuela del Deporte con Corazón, una de las Instituciones que se desempeñan en el Centro Imaginalia ha organizado junto al Centro de Estudios Olímpicos de Chinchilla las I Olimpíadas Internacionales del Voluntariado celebradas en Chinchilla de Montearagón.

Este importante evento deportivo ha contado con la participación de  Brasil, Bolivia, Rusia, Israel, Rumanía, Hungría, Ucrania, República Checa y España. Entre atletas y voluntarios para la organización de estas olimpiadas, se han sumado más de 450 participantes.

En total, España se ha llevado 17 oros, 14 platas y 16 bronces (47 medallas), destacando las victorias en ajedrez, tiro con arco masculino y femenino, 14 km femenino, lanzamiento de jabalina, 400 metros femeninos, 100 masculinos, 4×100 masculinos, voleibol, disco femenino y masculino, peso masculino, 1.000 metros femenino y salto de altura masculino. Por detrás, Brasil Sur ha obtenido 33 medallas: 14 de oro, 11 de plata y 8 de bronce.

Cabe destacar que Alicante ha estado magníficamente representada en las modalidades de atletismo, con la carrera de resistencia de 14 km, ganando el bronce Javier Jover y obteniendo el cuarto puesto Nury Navas entre más de un centenar de participantes. También han recibido medallas de bronce Luz Ramirez y Conchi  Melero en natación.

Estas Olimpíadas en las que todos los atletas participantes pertenecen las Escuelas del Deporte con Corazón establecidas en sus respectivos países y que se desarrollan conjuntamente con varias organizaciones de voluntariado cultural, no solamente han competido en los deportes antes mencionados sino que también lo han hecho en actuaciones artísticas.  Todas las noches durante los juegos se han realizado certámenes artísticos en el ciclo El Pentatlón de las Musas, donde todos los países participantes han presentado sus actuaciones en teatro, poesía, música, y danza, por las cuales también han cosechado merecidas medallas por su altísimo nivel artístico y de contenido en valores como la fraternidad, el esfuerzo de superación, la dignidad y el valor.

Como ha destacado Francisco Iglesias, director internacional de la Escuela del Deporte, en la antigua Grecia, el olimpiónico era aquel atleta que destacaba por ser el más completo, el que consideraban que estaba tocado por los dioses que presidían las Olimpiadas: Kairós (dios de la oportunidad) y Hermes (el mensajero de los dioses). En esta ocasión tal merecimiento recayó en la joven atleta brasilera, Sara Fantín, que conquistó cinco medallas de oro, una de plata y otra de bronce en diversas pruebas de atletismo.

Al final de la entrega de premios se ha procedido al desfile de los abanderados, jueces y atletas, y se ha pedido expresamente que los países no formasen en bloques sino entremezclados los atletas de los diferentes países , en honor al barón Pierre de Coubertin, fundador de los Juegos Olímpicos de la era moderna, quien señalaba  que “a las olimpiadas se llega como equipo y se sale como Humanidad”.

Se ha nombrado a Brasil como país sede de los II Juegos Olímpicos que se celebrarán dentro de cuatro años.

Francisco Iglesias ha concluido el acto con un emotivo mensaje para  los atletas y a todos los presentes: “Todos hemos vencido. Esto no se acaba hoy. Este fuego olímpico que ahora arde y que en breve se apagará, debéis guardarlo en el interior de vuestros corazones, y cuando cada día las pruebas de la vida os lleven al límite, recordad: yo soy un atleta, yo no me rindo, yo no me rindo, yo no me rindo… Eso es ser un olímpico. Y sabed que cuando vuestra fuerza interior sea tanta como vuestra fuerza física, entonces el mundo cambiará, y habrá Paz para la Humanidad, porque las únicas batallas se librarán en los estadios, no habrá fronteras. ¡¡Viva Chinchilla!”

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